Cuando hablamos de cloud computing tendemos a simplificar. Sin embargo, bajo esa denominación caben muchas cosas y la naturaleza en sí de la nube es compleja, lo que, unido a otros factores, como, por ejempl,o la publicidad constante que la rodea y suele exagerar sus bondades, ha dado lugar a mitos y malentendidos en torno a su uso y beneficios potenciales.
¿Cuáles?
Los hay de todos los tipos y colores, pero en esta ocasión nos vamos
a centrar en los que la firma Gartner ha
sacado a la luzen
un informe reciente. En total son diez, y según ellos se
tratan de algunos de los mitos más peligrosos y engañosos.
Os dejamos a continuación con un resumen de cada uno de ellos (en
el informelos
analizan de manera detallada, por si a alguien le interesa).
La nube ahorra dinero
Los
grandes actores del sector se han preocupado mucho por hacer calar en
el mensaje de que utilizar la nube ahorra dinero. Y no mienten,
porque en multitud de casos así es, aunque tampoco dicen toda la
verdad, ya que en otros tantos no ocurre.
Afinando
más, desde Gartner explican que no todos los precios de los
servicios en la nube están bajando (por ejemplo el de los softwares
como servicio) y que ahorrar
dinero puede llegar a ser uno de los beneficios, pero no debe darse
por sentado.
Si no es cloud computing no es bueno
Por
desconocimiento, por la publicidad, o porque los proveedores de
tecnologías están poniéndole la coletilla de cloud
computing a
cada vez más productos, la realidad es que hay un mantra que se está
extendiendo como la pólvora: “Algo no puede ser bueno a menos que
se trate de la nube”.
Error. El cloud
computing no
siempre es la solución y
para muchas empresas puede que opciones tradicionales les resulten
más beneficiosas (por ejemplo, para las que operan en zonas con
estrictas regulaciones de protección de datos, un datacenter propio
puede ser una mejor apuesta que alojar la información en
infraestructuras cloud de terceros).
Hay que usar la nube para todo
Esto
está relacionado con el mito anterior, y se
refiere a la creencia de que las características de la nube son
aplicables a todo. No es verdad,
porque, aunque en determinados supuestos, utilizar
soluciones cloud proporciona
ventajas varias (ahorro de costes, por ejemplo) no todas las
aplicaciones y cargas de trabajo se benefician del cloud
computing.
Hacer lo que quiere el CEO es una estrategia cloud
Comenta
Gartner que cuando se pregunta a las empresas acerca de su
estrategia cloud, muchas
responden que están haciendo lo que quiere su consejero delegado, lo
que obviamente tiene poco de estrategia.
Una
estrategia en la nube comienza por identificar los objetivos y
valorar si el cloud
computing puede
ayudar a conseguirlos mitigando posibles inconvenientes. Dicho de
otra forma, hay
que pensar en la nube como un medio para un fin, y lo primero es
fijar ese fin.
Necesitamos una estrategiacloud
El intentar
estandarizar una sola estrategia cloud para
toda la empresa no funciona.
Existen diversos modelos de cloud
computing (IaaS,
PaaS y SaaS son los más conocidos) y varios tipos de nubes
(privadas, públicas o híbridas), por lo que las compañías deben
estudiar qué modelo y tipo de nube se adapta mejor a cada objetivo.
Es decir, que casi siempre hará falta más de una estrategia.
La nube es menos segura que las infraestructuras propias
Al
ser manejadas por terceras partes las infraestructuras sobre las que
se ejecutan los servicios cloud, no
son pocos los que perciben el cloud computing como algo menos seguro
que las infraestructuras propias.
Tampoco
es cierto, se trata de una conclusión basada en un problema de
confianza y no en hechos. Y es que, ha habido pocos casos de
violaciones de seguridad en nubes públicas, y los
proveedores de servicios cloud tienen muy en cuenta el asunto de la
seguridad.
En definitiva, si el proveedor cloud de turno demuestra sus
capacidades de seguridad, el que va a contratar no debería dudar de
la seguridad de sus ofertas.
La nube no es adecuada para las actividades principales de la empresa
La
mayoría de empresas utilizan el cloud computing para pruebas y
desarrollo. Sin embargo otras van más allá y lo usan como parte
troncal en sus áreas de negocio principales, y también hay cada vez
más que fundamentan toda su actividad en la nube (Netflix o Uber son
dos claros ejemplos), de lo que se desprende que sí
que puede ser interesante integrar el cloud
computing en
las actividades críticas.
Nube = Datacenter
La
mayoría de las decisiones relacionadas con cloud
computing no
tienen nada que ver, o al menos no deberían, con cerrar centros de
datos y mover todo a la nube, y tampoco se debe equiparar una
estrategia cloud con una de datacenters. O
sea, que en general, la
externalización de los centros de datos, su modernización y las
estrategias sobre datacenters no
son sinónimos de cloud
computing.
Al migrar a la nube se consiguen todas las características que la definen
Pues
no, porque las
características de la nube no son “heredables”, cada modelo y
tipo de nube tienen las suyas por
lo que es imposible beneficiarse de todas (a no ser que efectivamente
la empresa use todos los modelos disponibles decloud
computing y
todos los tipos de nubes, lo que ocurre en contadísimas ocasiones
por no decir ninguna).
Virtualización = Nube privada
No, virtualización
y nube privada no son lo mismo.
Ciertamente, la tecnología de virtualización es clave en la
preparación de una nube privada, pero montarlas implica ir más allá
que instalar Hyper-V Server. Hace falta pues tirar de otras
soluciones para lograr una auténtica nube privada, que son aquellas
que tienen la capacidad de aprovisionar de recursos bajo demanda, de
adaptarse a las necesidades de procesamiento, y de monitorizar y
medir el uso.
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